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su complicada infancia, sus negocios fuera de ‘Masterchef’ y su paternidad

Luis Duval Por Luis Duval Sep 7, 2023
su complicada infancia, sus negocios fuera de ‘Masterchef’ y su paternidad

El éxito del formato de ‘Masterchef’ en España tiene varios culpables y uno de ellos es, sin duda alguna, Jordi Cruz. El reconocido chef no solo triunfa en el mundo de la cocina con sus seis estrellas Michelin, sino que es uno de los personajes más queridos del mundo de la televisión gracias a su papel en el concurso de TVE, donde comparte protagonismo con Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera.

A pesar de haberse ganado la reputación de ser el juez más duro del ‘reality’ de cocina, Cruz se ha convertido en uno de los favoritos del público que sigue cada una de las ediciones de ‘Masterchef’. Con la vuelta del formato ‘Celebrity’, que vuelve a reunir a 15 rostros conocidos de nuestro país para enfrentarse en esta competición, el cocinero del ABaC regresa a la televisión junto a sus compañeros.

Sin embargo, al margen de su faceta dentro del concurso, pocos conocen bien el lado más personal de un cocinero que no lo ha tenido nada fácil para llegar a lo más alto. Te contamos todo lo que tienes que saber sobre la vida íntima de Jordi Cruz, desde su complicada infancia hasta su recién estrenada paternidad junto a Rebecca Lima.

La infancia de Jordi Cruz: un padre indiferente y los problemas con los estudios

Antes de convertirse en un cocinero de fama internacional, Jordi Cruz tuvo que pasar por muchos altibajos en su vida personal, especialmente durante su difícil infancia. Así lo reveló ante Jesús Calleja en una charla para ‘Planeta Calleja’, donde habló de lo difícil que había sido crecer junto a la indiferencia de su padre, Federico.

Según explicó Cruz, la vida de su progenitor había estado marcada por la muerte de sus hermanos en la guerra y eso le cambió: «De niño todo lo malo que me pasó fue culpa mía… Él no ayudaba para que me sintiese mejor», explicó, asegurando que su padre nunca fue «una persona cariñosa». Aún así, el chef trató de justificar siempre su actitud: «Tenía un carácter malo, pero siempre entendí sus cosas malas. Vivió muchas cosas que no le dejaban ser feliz».

Horas antes de que este falleciera, el catalán quiso despedirse de él diciéndole por primera vez que le quería: «Siempre pensé en que mi padre no se fuera sin haberle dicho te quiero. Tenía un Alzheimer bestial, el hecho de que esa mirada no contenía nada me facilitó la tarea», reveló el juez-presentador. Cuando su progenitor murió, encontró una carpeta en la que guardaba recortes de periódicos sobre él.

No es la única etapa difícil a la que tuvo que hacer frente Cruz, que nunca fue muy bueno en los estudios: «Tenía dificultad para muchas cosas porque no estaba motivado. Yo en el colegio pensaba que era muy tonto. Luego me di cuenta de que no es que fuese tonto, es que no puse atención cuando tenía que poner atención», recordó, señalando que estuvo a punto de no aprobar EGB.

Sin embargo, dentro de estos tiempos difíciles, Jordi Cruz encontró su verdadera pasión: la cocina. Con apenas ocho años, el manresano comenzó a probarse en los fogones gracias a una casualidad: un día su madre enfermó y fue él quien le hizo a su padre unas judías con patatas.

A partir de entonces, el juez de ‘Masterchef’ se propuso convertirse en un gran cocinero y acabó estudiando en la escuela de hostelería: «Me di cuenta de que no solo no era tonto, sino que era enciclopédico». Durante esta etapa, empezó a hacer prácticas en el restaurante Estany Clar: «Con 18 me propusieron ser jefe de cocina, y con 24 recibí la primera estrella Michelin», explicaba, lo que le convirtió en el segundo chef más joven del mundo en conseguir este reconocimiento.


Jordi Cruz junto a otros cocineros durante la presentación de la Guía Michelin 2021


Inés Baucells

Los cuatro restaurantes y seis estrellas Michelin

Su éxito como cocinero se ha visto recompensado en los diferentes negocios que el cocinero mantiene. Jordi Cruz puede presumir de tener seis estrellas Michelin entre los cuatro restaurantes que mantiene y donde nunca faltan comensales, lo que le permite ser considerado uno de los mejores cocineros de nuestro país.

Todos los negocios del catalán se encuentran en la ciudad donde reside habitualmente, Barcelona, y donde se encuentra también su restaurante más exitoso, el ABaC, que cuenta con tres estrellas Michelin. Su menú degustación está disponible por unos 295 euros por persona (sumado a los 140 euros de maridaje) y obtener reserva en este prestigioso lugar no está al alcance de cualquiera.

Sin embargo, el éxito también se expande por sus otros locales, como Angle, el restaurante que da nombre a su empresa y que también cuenta con dos estrellas Michelin. Este segundo local es algo más asequible, pues su precio ronda los 190 euros, a los que hay que sumarles otros 100 por el maridaje.

A este se suman también otros dos locales más modestos como Ten’s, apto para todos los bolsillos y en el que se ofrecen tapas y raciones para compartir; y Atempo, el restaurante por el que Jordi Cruz ha obtenido la sexta estrella Michelin.

Jordi Cruz se sincera por primera vez sobre su paternidad

El chef acaba de ser padre por primera vez junto a su novia, la diseñadora de moda brasileña Rebecca Lima. Hace apenas unos días que la pareja anunciaba el nacimiento del pequeño Noah, que ya vuelve locos a sus progenitores: «3 kilos y medio de amor que nos ha traído y 50 centímetros de felicidad absoluta que le acompañan», comenzaba diciendo Cruz a sus seguidores en un directo de Instagram.

En esta charla con sus fans, el juez de ‘Masterchef’ confesaba cómo se sentía durante sus primeros días con su hijo: «Os voy a decir una cosa de la paternidad. La paternidad es jodidamente preciosa, y la maternidad. Es increíble, es precioso, todo bonito», explicaba, asegurando que a pesar de esto había cosas «más jodidas». «El primer día mi bebé es perfecto, no llora, es buenísimo. Pero espérate al segundo o tercer día, que no veas como llora. Nochecitas sin dormir, momentos que no sabes qué hacer…».

El cocinero ha confirmado que esta experiencia que está viviendo es algo «increíble y muy bonito», aunque «no es un camino de rosas». «Se aprende un montón de cosas y a mí que me encanta aprender me lo estoy pasando fenomenal. Lo estoy pasando igual de mal que de bien. Pero más de bien. Es algo que hay que hacer en la vida porque es maravilla», aseguraba.

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