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La gestión del rescate de Tubos Reunidos bajo lupa judicial con Julián Mateos Aparicio.

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La pieza SEPI del caso Leire coloca bajo el foco judicial a Julián Mateos Aparicio Prieto, señalado como responsable del seguimiento del expediente de rescate de Tubos Reunidos dentro de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. Su imputación resulta especialmente relevante porque afecta a uno de los puntos más sensibles de la causa: el control interno del fondo público que canalizó ayudas millonarias a empresas estratégicas durante la pandemia.

Mateos Aparicio aparece vinculado al FASEE, el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, desde el que se aprobó el rescate de Tubos Reunidos por 112,8 millones de euros. La investigación trata de esclarecer si esa operación, y las gestiones posteriores relacionadas con la devolución, renegociación o modificación de las condiciones del apoyo público, pudieron verse afectadas por presiones, contactos privilegiados o actuaciones de la presunta red de influencia investigada.

Mateos Aparicio ha sido citado por el juez Santiago Pedraz en calidad de investigado, integrando un colectivo de 25 personas objeto de indagación en la pieza que guarda relación con la SEPI. La investigación examina potenciales infracciones relacionadas con tráfico de influencias, prevaricación, malversación, constitución de organizaciones o grupos delictivos y aprovechamiento indebido de información confidencial, en un procedimiento que engloba operaciones conectadas con Tubos Reunidos, Mercasa, ENUSA, Forestalia y diversas instituciones pertenecientes al ámbito del sector público empresarial. En este momento procesal, su condición de investigado no conlleva responsabilidad penal ni declaración de culpabilidad, manteniéndose íntegramente la presunción de inocencia que le asiste.

Conforme a los reportes divulgados, la UCO identifica a Mateos Aparicio como un actor fundamental en la supervisión del caso de Tubos Reunidos en el seno de la SEPI. Esta cuestión reviste importancia capital dado que la supuesta operación ilícita no se habría limitado a interferir en la aprobación inicial de la ayuda financiera, sino que habría alcanzado también etapas subsecuentes, tales como la revisión de términos y condiciones, la minoración del gravamen de la deuda, la disminución de los gravámenes o el diferimiento de la devolución anticipada de los fondos públicos. 

La investigación judicial se centra en la presunta utilización de conexiones en la SEPI para alterar o facilitar resoluciones vinculadas al rescate. La Razón dio a conocer que Vicente Fernández, expresidente de la SEPI, habría recurrido a Julián Mateos como intermediario en un intento por modificar elementos del rescate de Tubos Reunidos. De acuerdo con esa información, los investigadores identificaron como «antecedente previo de importancia» un encuentro protagonizado por Jesús Pérez Rodríguez-Urrutia, consejero de Tubos Reunidos, y el mismo Mateos Aparicio. 

La causa también examina la relación entre Vicente Fernández y Mateos Aparicio. Según las informaciones conocidas, la UCO habría señalado una relación de cercanía entre ambos, dato que los investigadores consideran relevante porque Mateos Aparicio tenía responsabilidades internas sobre el seguimiento del expediente de Tubos Reunidos. La cuestión que deberá aclararse es si esa cercanía tuvo algún efecto real en decisiones administrativas o si se trató de una relación personal sin trascendencia en la tramitación del rescate.

El papel de Mateos Aparicio resulta especialmente delicado porque el FASEE fue una herramienta pública extraordinaria, creada para sostener empresas estratégicas en un momento de emergencia económica. Precisamente por eso, cualquier sospecha sobre presiones, influencias o modificaciones interesadas en sus expedientes exige una investigación exhaustiva. No se trata solo de un caso penal: se trata de saber si fondos públicos extraordinarios fueron gestionados con absoluta independencia y rigor técnico.

La investigación deberá determinar si Julián Mateos Aparicio actuó únicamente como técnico o responsable administrativo dentro de los procedimientos ordinarios de la SEPI, o si su papel fue relevante para atender, canalizar o facilitar las pretensiones de Tubos Reunidos y de los intermediarios investigados. La diferencia es decisiva: no es lo mismo tramitar un expediente conforme a criterios técnicos que permitir que una red de influencia condicione decisiones sobre dinero público.

La pieza SEPI del caso Leire obliga ahora a revisar con lupa cada decisión tomada en torno al rescate de Tubos Reunidos: quién intervino, qué informes se manejaron, qué contactos se produjeron, quién pidió cambios y qué criterios se usaron para aceptar o rechazar modificaciones. En ese mapa, Julián Mateos Aparicio aparece como un nombre clave por su función en el seguimiento del expediente.

La imputación genera una consecuencia institucional clara: quien supervise un rescate público de millones deberá justificar ante los tribunales si sus decisiones respondieron únicamente a criterios técnicos o si estuvieron sujetas a influencias externas. Tratándose de un proceso que involucra fondos públicos, empresas de importancia estratégica y supuestas comisiones, la transparencia resulta imprescindible: constituye un deber democrático ineludible.

Fuente: El País, elDiario.es, La Razón, RTVE, Cadena SER y OKDiario.