diciembre 2, 2023

La noticia la adelantaron primero los medios británicos. De ahí saltó a los titulares del resto del mundo y se convirtió en una especie de toque de atención para toda clase de análisis: la juguetera Lego deja de fabricar piezas para jugar con plástico reciclado. ¿Es este entonces un indicador de que abandonar el plástico no es posible y de que un mundo libre de este material es una utopía verde de difícil alcance?

La respuesta a ambas preguntas es más compleja que un simple sí o no. Está llena de matices, que abarcan desde qué plásticos son ahora mismo lo que los ecologistas ven como más problemáticos —y no son los de los juguetes— hasta a la propia naturaleza del material, que no está renunciando —a pesar de lo que pudiese parecer— a ser verde.

De entrada, Lego no ha abandonado la carrera por la sostenibilidad, como quedarse solo con el titular podía invitar a pensar. La juguetera ha dado al botón de pausa por una cuestión de huella de carbono y lo ha hecho solo con una de las vías que estaba explorando para reducir su dependencia del plástico hecho a partir de recursos fósiles. «Tras más de dos años de pruebas, hemos decidido no seguir adelante con la fabricación de ladrillos de PET reciclado, ya que hemos comprobado que este material no reduce las emisiones de carbono», explican en una declaración desde la compañía. «Seguimos plenamente comprometidos a fabricar ladrillos Lego con materiales sostenibles para 2032», insisten.

«Seguimos plenamente comprometidos a fabricar ladrillos Lego con materiales sostenibles para 2032»

La muerte del plástico es una de esas ideas que circulan desde hace ya algún tiempo. El plástico tiene un elevado impacto en la naturaleza, puesto que tarda mucho en degradarse y dado que ensucia recursos clave, como los océanos. Preocupan en ese terreno especialmente los microplásticos; esos que han protagonizado la última prohibición de la Unión Europea, viral esta semana porque supone el fin de la comercialización de la purpurina.

«No estamos en contra del plástico ‘per se’», señala al otro lado del teléfono Julio Barea, responsable de campañas de Consumo y Biodiversidad de Greenpeace. El problema, insiste, está de forma clara en los llamados plásticos de un solo uso, esos que son tan populares y que tienen una vida útil mínima. Se convierten rápidamente en basura. «Es el verdadero problema», advierte, recordando el elevado peso que tienen en las cuentas de consumo de plástico europeas.

«Nuestro reto es eliminar los plásticos de usar y tirar, pero sin perder de vista el resto de plásticos», explica. La diferencia está en la vida de esos productos y en los usos que se le da. «Tu juego o tu muñeca te puede durar muchos años», apunta. El plástico que envuelve a los aguacates en el supermercado no.

Juguetes verdes

Las empresas jugueteras llevan años hablando de reducir el uso de este material en su packaging —y haciendo cosas en este sentido— pero también intentando encontrar fuentes ‘mejores’ de plástico. No están solas en el empeño.

Si se pregunta a la industria del plástico si puede crear plástico de una manera alternativa y más sostenible, su respuesta es bastante clara. «La fabricación de plástico a partir de materias primas alternativas con un menor impacto en el medio ambiente es una realidad», asegura Alicia Martín, directora general de Plastics Europe en la región Ibérica. Lo ejemplifica con la reducción del uso de recursos fósiles por parte de la industria. «En 2021, más de un 12% de la producción de materiales plásticos en Europa fue a partir de fuentes no fósiles», indica. Apostar por materias primas alternativas, por plásticos reciclados o por un eco-diseño del producto para hacer que sean más reusables o reparables son algunas de las vías en las que la industria intenta cambiar qué hacen. Desde Plastics Europe insisten en que apoyan «totalmente» los objetivos verdes europeos y los del Acuerdo de París y que su transición sostenible empezó hace ya tiempo.

De hecho, el mismo caso de la propia Lego conecta con lo que la industria del plástico dice. «El PET reciclado es uno de los cientos de materiales sostenibles que hemos probado», sintetiza la declaración corporativa. Ellos están probando «una serie de materiales sostenibles alternativos» en los que entran, explica, otros plásticos reciclados y otros creados a partir de materias primas distintas. Por ejemplo, siguen usando bio-PE, de base biológica y con el que ya crean crear hojas, árboles y accesorios y que ya se encuentran, dicen, en «la mitad de nuestros sets».

«Los plásticos circulares hechos a partir de materias primas alternativas a las fósiles ya están aquí, son una realidad», insisten desde Plastics Europe. Su proporción dentro de los plásticos va en aumento, aunque, como recuerdan desde el organismo, «aún queda un importante camino por delante» y mucha innovación por hacer.

Volviendo de forma concreta a la industria del juguete, ¿es posible hacer juguetes sin plástico? Las hijas de Julio Barea solo tienen juguetes de madera y materiales sostenibles, pero reconoce que lo suyo no es lo habitual.

Martín destaca que los juguetes tienen una vida útil muy larga. «En muchas ocasiones los niños juegan con los Legos de hermanos mayores o incluso de sus padres», dice. «El hecho de que la vida útil de esos Legos sea tan larga es, sin duda, uno de los elementos más importantes a la hora de estimar su sostenibilidad, mucho más que el tipo de material con el que están hechos», apunta.

Reciclar la muñeca

Pero ¿qué pasa cuando ya la muñeca, el set de construcción, el cubo de la playa o el camión de bomberos han dejado de tener éxito en la hora de juegos? El plástico de los juguetes es, en general, «de gran valor», indica Barea, pero, a pesar de ello, no se puede depositar en el contenedor amarillo. La clave está, apunta el experto de Greenpeace, en lo que los juguetes no son. «No han pagado como envases», dice. Y el contenedor amarillo, por mucho que le llamemos el ‘del plástico’, es el de los envases.

«Los plásticos son materiales intrínsecamente reciclables, así que reciclar un juguete de plástico no es complejo»

Alicia Martín

Directora general de Plastics Europe

«Si quieres tirar tu muñeca o tu camión de juguete, lo echas en el contenedor de mezcla o lo llevas al punto limpio», indica Barea. Lo común es dejarlo en el contenedor para todo, pero al hacerlo acabará siguiendo el mismo destino que la basura poco valiosa. Se irá al vertedero o a la planta de incineración. Lo ideal sería llevarlo al punto limpio, aunque hacerlo, señala el experto, no es lo más habitual. Allí empezaría un camino hacia el reciclaje.

Desde Plastics Europe responden que «los plásticos son materiales intrínsecamente reciclables, así que reciclar un juguete de plástico no es complejo». Pero también añaden que para conseguirlo hay que tirarlo en el lugar correcto: «en este caso, un punto limpio».

¿Sería posible cambiar el destino de los juguetes —ese que su poca popularidad en el punto limpio genera— y hacer que de unos naciesen otros? Barea reflexiona sobre lo que supondría incluir una fianza, una que te devuelvan cuando ese producto se entrega para ser reciclado. Puede sonar extraño, pero no lo es tanto. Con cada electrodoméstico que compramos, apunta, ya estamos pagando algo similar para su reciclado, uno que no nos devuelven cuando lo dejamos en el punto limpio. Y lo de pagar en el retorno ya se ha hecho —y se hace aún en algunos países o se mantiene con empresas de bebidas pequeñas o en el canal HORECA—: es lo que ocurre con esas botellas que deben ser retornadas a sus envasadores.