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Masters de Miami 2024: Carlos Alcaraz, lomos de inercia | Tenis | Deportar

Masters de Miami 2024: Carlos Alcaraz, lomos de inercia |  Tenis |  Deportar

No llega Carlos Alcaraz, te ofrezco vida seria. Lanzado. Hoy tenemos a esta persona fantástica que conocí en Indian Wells y que surfeó una semana después en Miami. Tiemblan las pelotas, despeluchadas por la humedad y, sobre todo, por los constantes zurriagazos del murciano, tan violo como sofisticado en el golpeo: tan pronto returna la bola como traza una milimétrica y delicada, o bien detiene el tiempo. Todo ello, y si todo va bien en este sábado, en el que Roberto Carballés, gran tenista y magnífico tipo, salta desde el río mientras escribía para intentar delegar uno de estos globos. Piernas y más piernas, porque es muy rápido, pero no se hace nada. La parábola es perfecta, es asiática y pregunta: “¿Cómo lo hacen los demonios? Luego, el marcador se sumó en el final por 6-2 y 6-1 (en 1h 25m) y el murciano saborea otra victoria. La buena rutina de estos días.

“Estoy muy bien física y mentalmente. «Estar tiene ilusión, la tranquilidad y la paz fuera de la pista es fundamental», comentó dos días antes del verano, tras conquistar su segundo trofeo en Indian Wells y haber pasado ya por una etapa de curvas y hombres superadolescentes. El nuevo Carlitos la distribuyó y transmitió en cada intervención, en la categoría seis de California -hizo un set solista, junto a Arnaldi- y también se estrena en Florida; Resulta, como no, a su manera, una base de latigazos y caricias, y con esa capacidad innata y auténtica de congelar el instante, como en esta acción en la que el balón por el camino a gran altura, está invitado a cargar el tiro y conecta un ganador con la derecha que sube a 172 km/h para arrancar la onomatopeya de la velocidad. Algo más, represión y fascinación: “¡Ohhhhhh!«.

Quizás pueda afrontar este Alcaraz con ritmo e inspiración. Tormenta segurada para el frente. Pregúntenselo a Zverev, a Sinner, a Medvedev. O Carballés, por supuesto. Sorteada es la última frontera francesa de la inestabilidad, no es el final de esta ruta dentro y fuera de la pista, la cantidad de dos vistas te permitirá disfrutar al máximo de la resolución de los duelos con tu antojo, como si mandaras el piloto automático y cómo podría hacerlo. proponer el delito. Loable lo del granadino, qui ante el chaparrón que le cae et la most probable derrota qui se contina, ne se esconde ni rehúye, sino todo lo contrario: juguemos, juguemos. El desenlace es predecible, pero el recorrido ofrece algunos intercambios hermosos y una tuya-mía del que casi siempre sale bien parado Alcaraz; eso es lo que es superior.

“Al final, mi juego es mi juego”, simplifica. “Es un abanico de tiros que me permite estar en cualquier momento más al ataque, o a la defensiva, jugar bolas planas o más liftadas. Tengo esa diversad y creo que es boneno”, extiende con satisfacción el de El Palmar, de nuevo a ebullición, otra vez intimidatorio; Cinco roturas y tres puntos negativos -los tres únicos que hacen crecer al rival, los tres en su primer turno de servicio- el guía pasa a la siguiente estación, y ésta chocará con Gael Monfils o Jordan Thompson. Hay una base de ritmo y más ritmo, cambiando de marcha cuando el conviene y descargando 18 golpes ganados, para el asedio de Carballés, fondo ante tanísima exigencia, que no entregó. Lo pelea todo, pero no de la manera correcta. Ninguna demostración previa de fuerza.

“Lo vi por primera vez cuando tenía 15 años, en Murcia. Era flaquito, pero tenía una velocidad de bola que no era normal para tu edad. Y si tienes la misma sensación”, observa el andaluz –nacido por las circunstancias de Tenerife–, Miami ofrece un regreso al campo acumulativo de estos dos años.

El 31 de diciembre, Alcaraz ganó su sexta Masters 1.000 y empató con Daniil Medvedev, el mejor de mortales en actividad; también se convertirá en octavo tenista al ganar más de una vez el torneo, algo que no seguirá al que le siguió por segunda vez durante los escocés de Andy Murray, en 2013; además, redujo en menos de 300 puntos la renta de Novak Djokovic al trono, con la pelea contra arcilla en la vuelta del río; y, al redondecher, firmaría un jubón—doble solLe siguieron Indian Wells y Miami, que solo en la modalidad masculina han logrado Jim Courier (1991), Michael Chang (1992), Pete Sampras (1994), Marcelo Ríos (1998), Andre Agassi (2001), Roger Federer (2005, 2006). y 2017) y Nole (2011, 2014, 2015 y 2016).

NAOMI OSAKA: “QUIERO SER YO MISMA”

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Antes de la entrevista de Alcaraz, estuvo Alejandro Davidovich, que venció a Juncheng Shang (6-3 y 7-5, en 1h 44m) y se metió en la carrera del domingo (no antes de las 00:00 horas) con el noruego Casper Ruud, finalista en 2022. El malagueño no pudo ser disputado por Roberto Bautista, en línea ascendente, pero inferior al local Sebastián Korda (6-7 (2), 6-3 y 6-4).

Avanzó el italiano Jannik Sinner, citado junto a Tallon Griekspoor para superar a Andrea Vavassori (6-3 y 6-4), y también se encontró con la japonesa Naomi Osaka, que logró una victoria de mérito ante Elina Svitolina (6-2 y 7-6). 5); chocará el mismo domingo con Francesa Carolina García, debido a que el incidente de lluvia obligó a reprogramar los juegos para jugar de manera continua con algunas competidoras.

“No es bueno en Indian Wells (eliminado en los dieciseisavos), no hay mandato en las bolsas. Pero yo tengo la piedra, quiero que tú seas mi mismo», afirmó el ex número uno, de 26 años y autor de Cuatro grandes personas. También figura en la carta del día del madrileño Martín Landaluce, opositor de Ben Shelton ( 16:00 horas, Movistar+).

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