La negociación de un “nuevo pacto por la vida en el trabajo” está entrando en aguas turbulentas. Después de dos meses y medio de discusiones, empresarios y sindicatos se reunirán el jueves 7 de marzo en la sede del Medef para una nueva sesión de discusión durante la cual se deberá revelar un primer borrador de compromiso.
Esta importante etapa se desarrolla en un contexto tenso, ligado a profundas diferencias entre los protagonistas. El gobierno está alimentando el problema al invocar vías de reforma que se superponen con algunos de los expedientes examinados por los interlocutores sociales. Están empezando a surgir dudas sobre la capacidad de las organizaciones de empleadores y de trabajadores para encontrar puntos en común.
Los ánimos se están calentando en torno a dos puntos. En primer lugar, un gran partido empresarial –Medef y la Confederación de Pequeñas y Medianas Empresas (CPME)– se opone a la cuenta universal de ahorro de tiempo (CETU). Defendida durante mucho tiempo por la CFDT e incluida en el programa de Emmanuel Macron durante la campaña presidencial de 2022, la medida permitiría a los empleados reservarse días libres a lo largo de su carrera para darse momentos de respiro durante su vida profesional. El CETU estaría adscrito a la persona, y no a su contrato de trabajo, dándole así la posibilidad de utilizarlo cuando quiera, incluso si ha cambiado de empleador.
Pequeños signos de exasperación
EL “Contrato indefinido senior” es el otro gran obstáculo. El sistema, defendido con uñas y dientes por Medef y CPME, adopta la forma de un contrato de trabajo específico: se ofrecería a desempleados a partir de los 60 años, o incluso antes, y podría rescindirse una vez que el trabajador haya alcanzado la edad necesaria para trabajar. derecho a una pensión completa. El CPME quiere incluso que este contrato indefinido vaya acompañado de una reducción de las aportaciones empresariales. Pero los sindicatos están en contra.
1oh marzo, durante la anterior sesión de negociación, las diferencias de opinión se reflejaron en pequeños signos de exasperación. La CFTC abandonó la reunión una hora antes del final, lo que realmente no es su costumbre. Eric Courpotin, jefe de la delegación central cristiana, criticó la actitud de las organizaciones empresariales, que «censurar» determinadas demandas, incluida la CETU.
Unas horas más tarde, los dirigentes de las principales organizaciones de trabajadores y empresarios aprovecharon una reunión por videoconferencia largamente prevista para intentar recuperar cierta serenidad. La discusión fue “cordial y bastante pacífico”según una fuente patronal.
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